sinópsis de la obra

Roberto N. Morales, autor de este libro y de otro publi-cado en 1997 por Ediciones Universal, titulado “Los desesperados”, novela que es una obra maestra de la narrativa en ese tipo de lenguaje musical que es la décima, nos sorprende ahora con otras temáticas usando el mismo estilo: humorismo criollo con un to-que de sabiduría, experiencia, sueño y realidad.

“El sueño americano”, que da título principal al libro, es una forma de decir del cubano exiliado, que a pesar de haber logrado muchas cosas materiales en este pa-ís que nos abrió las puertas cuando huíamos del infier-no en que convirtió el comunismo implantado a nuestra bella isla, no es en realidad una crítica al sistema; es el dolor que llevamos dentro todos los desterrados, para el que Roberto ha encontrado en la décima una válvula de escape que otros no tienen el privilegio de poseer.

Roberto es un guajiro agradecido –y me consta-, pero cuando golpea la añoranza se pone a escribir y le salen estas cosas que nos hacen reír y llorar; como los diálogos de los personajes que ha creado; o cuando nos cuenta de su perro, de la olla de presión, su estan-cia en el hospital, las funerarias con “draivín”, el menti-roso de los velorios, personaje tan popular en Cuba, etc., por eso no debe el lector malentender lo que aquí expresa su autor.

También tiene este libro de Roberto N. Morales un sentimiento que aflora en la obra, sobre todo en la Posdata, donde dialoga con su esposa Pastora, a quien ama con toda su alma, cuando ésta le hace una crítica, y hasta le reprocha, tildándolo de mal agradeci-do. Ahí encontramos el verdadero sentir del poeta, del hombre, del cubano. Y nos convence su forma de ex-plicar el por qué de estas historias.

Nos solidarizamos con él -y el lector me dará la ra-zón-, cuando nos encontramos con que es un ser hu-mano amoroso, con un gran sentido de la amistad, del humor, que ama a los animales y a la naturaleza, o sea: la obra de Dios; aunque su esposa a veces lo crea ateo.

En la parte dedicada a los “refranes equivocados”, coincido totalmente con él. Me ha hecho recordar mi ya lejana niñez, cuando en el mes de abril le comentaba a mi abuela Pascuala: “Abuela, hace tres días no para de llover”, y ella me contestaba: “Porque dice el refrán que “en abril, lluvias mil”. Y cuando le comentaba: “Abuela, es abril y no llueve, las matas se están se-cando”, me decía: “Porque las lluvias de abril caben todas en un barril”. Y esas contradicciones son las que nos hace ver Roberto, sin ánimos de ofender a los re-franeros ni a nadie.

Éxito le auguro a este libro, porque lo que más ne-cesita el hombre hoy día es humor, estamos saturados de violencia, de guerra, de envidia, y aunque el mundo actual tiene esa parte amarga de verdad, la verdad se puede expresar también con ternura, con amor, con humor, como lo sabe hacer, y con maestría, el autor de este libro que les deleitará.

Carmen R. Borges
Miami, 3 de mayo de 2006

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